La madre de Massachusetts que mató a sus tres hijos en 2023 vuelve al banquillo. Su defensa alega vulneración del principio de doble enjuiciamiento y acusa a un jurado disidente de deshonestidad, en un caso emblemático que conmocionó a Estados Unidos y abrió un tenso debate sobre la salud mental materna.
ANTONIA LABORDE (WASHINGTON) / EL PAÍS
Lindsay Clancy ha vuelto a sentarse este lunes en el estrado de un tribunal de Massachusetts, con la mirada fija en el estrado del juez William Sullivan y una batalla legal a la desesperada para evitar someterse a un nuevo proceso penal. Es la segunda vez que la enfermera de 36 años comparece en sala desde que, a finales del pasado mes de septiembre, su juicio concluyera en un rotundo colapso: un jurado dividido e incapaz de alcanzar un veredicto unánime forzó la declaración de juicio nulo.
Clancy nunca ha negado la autoría material de la tragedia que sacudió al país en enero de 2023, cuando estranguló a sus tres hijos pequeños —Cora, de 5 años; Dawson, de 3; y Callan, de 8 meses— en el domicilio familiar de Duxbury antes de intentarlo con su propia vida. Sin embargo, la brecha entre la acusación y la defensa sigue siendo un abismo moral y jurídico. Mientras sus abogados sostienen que la mujer actuó víctima de una severa psicosis posparto que anuló por completo su capacidad de autocontrol, la fiscalía insiste en que, pese a sus diagnósticos psiquiátricos, obró con premeditación y plena conciencia de la ilicitud de sus actos.
En el centro del debate de esta nueva audiencia comparece una moción de la defensa para desestimar de forma definitiva los cargos de asesinato, invocando la protección constitucional frente al doble enjuiciamiento (la prohibición de juzgar a una persona dos veces por el mismo delito).
La controversia del jurado disidente
El núcleo del choque procedimental entre los letrados y el magistrado Sullivan radica en la gestión de las deliberaciones secretas del anterior proceso. El abogado defensor, Martin G. Weinberg, argumentó con vehemencia que el juez debió profundizar en la investigación interna tras recibir dos notas de la presidenta del jurado que alertaban de que un integrante se negaba a acatar las instrucciones legales. A juicio de la defensa, una indagación más incisiva habría permitido recusar al único jurado discordante, Michael Desronvil, y continuar el debate con el resto de los miembros, evitando la suspensión del proceso.
La tensión en la sala se disparó cuando Kevin Reddington, también representante de Clancy, acusó directamente a Desronvil de haber mentido en el cuestionario de selección, de haber utilizado su teléfono móvil durante el encierro y de investigar por cuenta propia conceptos criminológicos como el filicidio altruista.
—Voy a detenerte ahí mismo— interrumpió el juez Sullivan al escuchar el nombre del jurado.
—No, no me va a detener— espetó Reddington, desafiante.
—No hay ninguna necesidad en esta sala de audiencias de utilizar el nombre de ese miembro del jurado— zanjó el magistrado.
Reddington justificó su alusión replicando que Desronvil ha tenido «más presencia en los medios que yo mismo» tras el juicio. Y es que el jurado disidente concedió declaraciones públicas tras la anulación para defender su posición: afirmó no tener «ninguna duda» sobre la culpabilidad de la acusada y sostuvo que «las pruebas físicas y los testigos clave demostraban que ella sabía exactamente lo que hacía y lo que planeaba».
Por contra, la presidenta del panel, Roni Carlson, reveló a la cadena NBC10 que el juicio estuvo a punto de zanjarse con la no culpabilidad por razón de enajenación mental: «Llegué a rellenar y firmar los formularios de absolución por locura cuando, de repente, él reculó y se negó a firmar».
Una batalla contra el reloj y el debate mediático
La fiscal adjunta del condado de Plymouth, Jennifer Sprague, rebatió de forma tajante la solicitud de desestimación. Argumentó que interrogar a ese jurado en retrospectiva obligaría a violar el secreto del resto de los deliberantes y distorsionaría la función judicial. «Usted los miró a los ojos, juzgó su credibilidad y dio crédito a sus respuestas», le recordó al magistrado, añadiendo que la prohibición del doble enjuiciamiento «no impide que la Commonwealth busque justicia en nombre de las tres víctimas».
Asimismo, Sprague solicitó una orden de silencio (gag order) para frenar las declaraciones públicas de Reddington, citando comentarios donde este deseaba sarcásticamente al jurado disidente que «pudiera dormir bien por la noche», lo que a juicio de la acusación busca influir en el juicio social.
El juez Sullivan no emitió un fallo inmediato sobre la moción de desestimación. No obstante, al consultar las previsiones de calendario a la fiscalía, Reddington intervino para rechazar nuevas maniobras dilatorias que posterguen el proceso hasta la jubilación obligatoria del magistrado, prevista para junio del próximo año.
—No voy a permitir que esta mujer permanezca encarcelada durante los próximos dos o tres años. Quiero un juicio, lo quiero con usted y lo quiero esta primavera— enfatizó la defensa.
El magistrado Sullivan señaló que fijar el nuevo inicio de las sesiones para el mes de marzo de 2027 es «probablemente realista», emplazando a las partes a una nueva vista de revisión fijada para el próximo 16 de noviembre.
Fuente: Cobertura especial basada en las audiencias del Tribunal Superior del Condado de Plymouth, Boston Globe, The New York Times y USA Today.
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