Wilson Joseph, identificado como líder de la banda armada 400 Mawozo, envió una comunicación formal al secretario general de las Naciones Unidas solicitando el establecimiento de una delegación para mediar en el conflicto haitiano. La petición surge en un contexto de creciente tensión regional tras el despliegue de más de 2.000 efectivos militares salvadoreños en territorio haitiano, ordenado por el presidente Nayib Bukele en respuesta a la desaparición de cuatro técnicos de aviación de nacionalidad salvadoreña el pasado 18 de octubre.
En la misiva, Joseph, quien se autodenomina representante de un “grupo rebelde”, manifestó su preocupación ante las declaraciones del mandatario salvadoreño, advirtiendo sobre el riesgo de una escalada de violencia en Plaine du Cul-de-Sac. El líder pandillero, sobre quien pesa una orden de captura internacional y una recompensa de un millón de dólares en Estados Unidos por su presunta implicación en secuestros, declaró estar “oficialmente disponible” para participar en un proceso de diálogo orientado a la estabilización de la zona.
Contexto de inseguridad y actores internacionales
La situación de seguridad en Haití ha alcanzado niveles críticos, con reportes de las Naciones Unidas que contabilizan más de 5.700 víctimas entre muertos y heridos desde inicios de 2024 hasta mediados de septiembre. La dinámica del conflicto ha incorporado nuevos actores, incluyendo el despliegue de fuerzas de seguridad privadas, como la empresa Vectus Global, junto a las operaciones de la policía local. Históricamente, la facción 400 Mawozo ha operado principalmente en Croix-des-Bouquets, siendo vinculada anteriormente a secuestros masivos, incluyendo el caso de 17 misioneros canadienses y estadounidenses ocurrido en 2021.





