El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha manifestado que cualquier proceso electoral en Venezuela carecerá de validez si no se procede a una sustitución integral de la actual infraestructura comicial. Según el funcionario, el sistema técnico vigente fue diseñado por la administración de Nicolás Maduro con el objetivo de manipular los resultados electorales, por lo que su reemplazo se constituye como una condición indispensable para garantizar la transparencia y la confianza en futuros comicios.
Reforma institucional como hoja de ruta
La postura de Washington, expresada en una reciente teleconferencia, subraya que la normalización democrática del país requiere de una serie de pasos institucionales previos. En este sentido, Estados Unidos respalda los diálogos actuales entre el Gobierno interino y sectores de la oposición, señalando como prioridad la designación de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Según Rubio, esta reestructuración del poder judicial es el requisito previo necesario para proceder, posteriormente, con la instalación de un nuevo Consejo Nacional Electoral (CNE).
Advertencia ante posibles interrupciones
A pesar de reconocer avances en las conversaciones políticas, el jefe de la diplomacia estadounidense lanzó una advertencia directa contra quienes busquen obstaculizar este cronograma. Rubio señaló que cualquier intento de desviar la ruta establecida representaría un perjuicio significativo para Venezuela. Entre los factores a considerar tras estas declaraciones se encuentran:
- La necesidad de estándares internacionales de auditabilidad en el sistema de votación.
- La presión diplomática estadounidense ante el reciente retorno al país de la dirigente opositora María Corina Machado.
- La búsqueda de mecanismos que aseguren la confianza de los electores en un sistema renovado.




